Querido Antón

¡Que gracia me hacías el otro día

cuando tomábamos una cervecita!

Hablábamos de las relaciones entre amigos y terminamos hablando del noviazgo .

Decías que era bueno decirse las cosas “a la cara” , que así nos ayudábamos a mejorar.

En estos momentos es cuando agradezco tener bastante más años años que tú y que entre otras muchas aportaciones me ayudan a ver las cosas digamos ” de otra manera”.

¡No! , querido Antón , en las relaciones humanas , tanto de amigos, como de novios, familiares, matrimoniales….

no hay que decir las cosas que no nos gustan de los demás. Ni esto ayuda al otro ni es una buena manera de entender la amistad , las relaciones personales.

Muchas discusiones y malos rollos entre amigos vienen de “decirse las cosas a la cara”

A nadie nos gusta que nos digan lo que hacemos mal. Tampoco si es mi mejor amigo o mi novia, o mi hermano, o mi mujer!!!!!!

Una muestra de cariño es querernos con nuestros defectos, con nuestra especial manera de ser. ¡Qué paz da pensar que a pesar de cómo soy, llena de limitaciones y defectos me quieren!

Y ¿qué hacer entonces ante alguna peculiaridad que desdice en el otro?

Pues en principio aguantarse y sólo si se repite y es muy evidente, si llama la atención o si es ofensa a Dios, sólo entonces habrá que actuar. . Pero siempre pensando en él o ella , no porque a mi me molesta.

Tendré que pensarlo bien y hablarlo con Dios si rezo. Después, buscar un buen momento, de armonía , y con mucho cariño decírselo , claramente, pero en un contexto en el que quede claro mi cariño y admiración hacia él o ella y rápidamente cambiar de tema , sin incidir en el asunto.

Y aún así no puedo esperar que me diga” gracias, eres estupenda,me dices , (p ej y poniendo un supuesto tonto,) que voy siempre con pelos de loca para que aprenda a peinarme mejor o vaya a la peluqueria. Qué buena eres que lo dices por mi bien”

¡Pues posiblemente no va a ser así!!

Lo normal es que a la afectada de malos pelos de la que hablábamos no le haga mucha gracia mi ataque de sinceridad en el mejor de los casos y que le siente fatal en el peor.

Es muy fácil en un matrimonio echarnos en cara que “no se te pueden decir las cosas” , que “te sienta mal que te diga un defecto y es por tu bien…..”

¡Pues sí! nos sienta mal a todos o a casi todos (siempre hay gente maravillosamente humilde).

El matrimonio nos lleva a mejorar, a sacar lo mejor de nosotros pero sólo saldrá en un ambiente de aceptación total en el que no me sienta rechazada o juzgada por ti.

Esto es lo que de manera tan bonita decía San Josemaría hablando a los esposos:

“¿Le quieres con sus defectos? , porque si no es así no le quieres”

Un apunte final:

hay un caso en el que se puede romper la regla sin demasiadas consecuencias. Las madres , con hijos ya mayorcitos evidentemente, nos podemos permitir corregir a los hijos con más ligereza. ( como tú compruebas frecuentemente)

Normalmente abusamos pero es una relación tan estrecha que no sufre demasiado por ello.

Pero sí ,sí reconozco que debemos controlar nuestro afán de corregir y no exasperar a nuestros hijos.

Un comentario sobre “Querido Antón

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