Querida Mariana

¡Nos vemos en la boda de Albacete!!!!

Así nos despedimos en agosto y así ha sido.

¡Que bonita la boda del sábado!Es conmovedor como dos jóvenes se comprometen a quererse para siempre y además poniendo a Dios por testigo.

No solo adquieren , voluntariamente, un compromiso sino que además piden ayuda a Dios para que les ayude en su nuevo proyecto de familia.

Mientras el sacerdote JP Manglano les decía a ellos y a todos unas cosas preciosas yo rezaba. Rezaba por los novios , por ti y tu marido y por todos los matrimonios de la familia.

Daba gracias a Dios también por los 38 años de casados de papá y míos. Han pasado rápido y …..¡sigo enamorada como el primer día!

Que gustazo pasar toda la vida con la persona que amas!!!

A mucha gente de vuestra generación les parece un asunto casi imposible o al menos muy difícil y no es raro que pregunten o se pregunten:

¿Cuál es el secreto, si es que hay alguno? ¿ Qué hay que hacer para llevar 10, 20, 30 años de matrimonio y seguir enamorados?

Pues podríamos hablar toda la tarde y nos irían saliendo cosas importantes.

Podríamos hablar de cuidar los detalles pequeños, como dice Julio Iglesias en su preciosa canción, o de salir piropeado de casa como dice Susana Moreu, o de pedir a Dios quererle cada día más (fundamental) o de mil cosas que nos dicen los expertos, todas muy válidas. Pero para simplificar y puestos a transmitirte una sola idea -pero buenísima- me quedo otra vez con Tomás Melendo. Es lo más bonito que he oído nunca sobre el tema.

Y él dice -no textualmente- que la mejor manera de amar al cónyuge, de manifestarse el amor conyugal, la más bonita, buena y eficaz es HACER AMABLE QUE ME AME. Esto -sigue diciendo- no sólo porque así me querrá mucho más y yo me sentiré muy feliz, sino porque si logro que me ame, así -amando- sacará lo mejor de sí mismo y crecerá como persona.

Sólo amando crecemos, amando mejoramos y ya en cristiano, amando nos hacemos santos.

Y además sólo así, mejorando los dos individualmente mejorará el matrimonio.

¡Es lo mejor que podemos hacer el uno por el otro! HACER AMABLE QUE ME QUIERAN.

Por eso es bueno ponerse en la piel de nuestro cónyuge y pensar ¿hago amable que me ame? ¿Está deseando llegar a casa para verme? ¿Me echa de menos cuando no estoy? ¿Me volvería a elegir de entre todas? ¿comprendo y acepto su sexualidad masculina distinta de la mía?.

Y ahora ,Mariana, parece que te estoy oyendo preguntarme:

¿Cómo puedo hacer amable que me ame?

Y ahí cada un@ debe ponerse en la piel del otro y pensarlo bien.

Hay algunos rasgos que son frecuentes en el género masculino y otros más típicos de las mujeres, aunque luego cada un@ debe descubrir lo que hace la vida agradable al otro.

En general los maridos valoran mucho que les respetemos, que no les llevemos la contraria en público (y mejor aún, en privado tampoco), sentir que llevan la batuta…

Las mujeres, por otro lado, valoramos más sentirnos muy queridas: que nos lo repita muchas veces, que lo diga y se note en público, que nos escuche,…

Si pensamos un poco en la carta de San Pablo que a muchos novios les gusta leer en su boda, es lo que nos dice el santo :

1.-“Mujeres: ser sumisas a vuestros maridos”. (Ya sé que esta frase produce urticaria a muchas gente pero pienso que no la entienden en toda su profundidad)

2.-“Maridos: querer mucho a vuestras mujeres”.

También podemos recordar ideas que, no por haber oído muchas veces, dejan de ser valiosas: los dos hacemos amable que nos amen cuando somos humildes y sabemos callar (aunque tengamos razón) si vemos que una frase o comentario que digamos en ese momento va a crispar el ambiente. Cuando sabemos ceder ante gustos distintos, por ejemplo, en la serie que vamos a ver o al elegir la película cuando vamos al cine (qué triste entrar cada uno en una sala). Cuando dejamos que el otro elija el restaurante donde vamos a comer, y especialmente cuando no le voy diciendo al otro lo que va haciendo mal, convencida de que “es por su bien”.

Ah!! Y no discutir. Si surgen discrepancias -que surgirán- y vemos que uno u otro está perdiendo el control, es mejor callar aunque estemos “de morros” un tiempo. Si no lo hacemos así, se pueden decir cosas que luego tienen muy difícil marcha atrás. Si papá me hubiera dicho algún dia “idiota” o algo similar me hubiera apenado demasiado. Con ese tipo de discusiones no dudo de que se puedan seguir queriendo, pero ya no es tan probable que sigan enamorados. El enamoramiento con el tiempo se va convirtiendo en ternura y esta requiere de amabilidad y delicadeza en el trato.

No sé Mariana si os servirán estas pinceladas pero a papá y a mí nos ha funcionado!

2 comentarios sobre “Querida Mariana

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