Querida Inés 2

“Mamá ¿por qué no me escribes cómo organizas las comidas en verano? somos muchísimos y comemos cada día todos muy bien…”

Este comentario me da pie para el siguiente post y me lleva a pensar en algo más importante que las comidas (que también lo son).

Ese algo es analizar cómo convivimos felizmente y sin que nos tiremos los trastos a la cabeza, casi un mes entero, tantos como somos.

Pues sí, nos juntamos en casa todo el mes de agosto, conviviendo bien pegaditos, una media de 20 personas todos los días, hay días que más.

De todos ellos unos 10 menores de 10 años, y lo más curioso y bonito es que convivimos felices y lo pasamos muy bien, disfrutamos de cada rato juntos y siempre da la impresión de que nos quedan cosas por comentar. (claro que una madre, una abuela, 6 hijas, y una nuera juntas y además parlanchinas es demasiado).

A veces me preguntan mis amigas si no hay mucho jaleo en casa, si descansamos, si no surgen roces, si no terminamos saturados de niños si la casa está acogedora o llena de trastos……

…..pues la verdad, descansar muchas horas no, pero es que por la noche estamos tan agusto en la terraza de casa que no nos acostamos nunca…..

Quitando eso, el resto es una maravilla y creo recoger la opinion de todos si digo que se nos hace corto el mes.

El buen ambiente y alegría familiar es fruto sobre todo de todos vosotros , marido, hijos, hijas, yernos y nueras, de vuestra actitud y buena voluntad pero hay algun aspecto material y más concreto que nos ayudan y

es lo que paso a comentar:

– Primero que gracias a Dios tenemos una casa bastante grande en la que con camas y plegatines cabemos todos.

– Segundo, que viene una persona a ayudar tres horas al día, Kamelia, que es estupenda.

– Tercero que todas y todos colaboráis mucho y que cada matrimonio se responsabiliza muy de cerca de sus hijos. Nadie se escaquea y si puede echa una mano al grupo.

Y dicho la anterior incido en algo que resulta esencial en nuestro verano y que vivimos más por manera de ser que por mejores o peores teorías.

Es algo que solo se puede hacer estando todos muy de acuerdo y gracias a Dios lo estamos:

-Tenemos muy separada la vida de los niños y la de los mayores.

Ya sé que esto hoy dia no se lleva ni está bien visto pero a nosotros nos funciona y así lo hacemos.

Queremos mucho a los niños y a los 19 nietos pero eso no significa que estemos mezclados todo el dia.

Esto se manifiesta tanto en el horario como en la distribución de los espacios físicos. Así hay zonas en las que los niños no son “personas gratas”: en el salón, en la terraza de fuera, en el comedor, en el baño de invitados… En estos espacios no hay niños, ni juguetes, juegos, triciclos, cartas, papeles, muñecas y demás enseres que inundan las casa con niños. Ellos tienen su pequeña salita, un patio con juegos detrás y comen en la cocina.

Respecto a los horarios también son distintos. Hay ratos con niños y ratos sin niños.

Por la mañana, sobre las 11.30 todos, padres e hijos, van a las piscinas municipales, dejan recogidas sus habitaciones y entre todos la cocina del desayuno.

Es entonces cuando yo aprovecho para hacer la comida .

A las 14.00 comen los niños, vienen muertos de hambre y les tengo preparada la comida en los platos. Después los más peques echan la siesta y los más mayorcitos ven una película en la salita y ya comemos los mayores con calma y toda la dignidad que podemos.

En cuanto a la comida cada día hago dos menús: el de niños y el de mayores. Procuro que la comida sea variada y apetitosa. No me importa cocinar pero como he dicho antes, tenemos la suerte de contar con la ayuda de Kamelia que viene cada día a las 14.00 y recoge la cocina. ¡Cocinar para 20 genera bastante plato sucio!

Esta gran ayuda nos permite tener grandes tertulias en las que disfrutamos todos y son lo mejor del verano.

Por la tarde cada familia arregla a sus niños y a las 7 todos a la ermita, un paraje en el campo con columpios y con la Virgen del Bustar presidiendo, en el que todos corren y juegan. Unos van o vamos en bici, otros andando dando un paseo o corriendo y los más pequeños y los que quieran en coche.

Allí comen un bocadillo y postre y a las 9 vuelta a casa, ducha y a la cama.

A las 10 ya no hay ningún niño por abajo. Sus padres y tios se encargan de duchas, cuento, rezar y silencio.

Es cuando los mayores reunidos otra vez en la terraza cenamos y comentamos las pericias del día y demás.

Reimos, hablamos, compartimos recuerdos y a veces peli o partido los chicos. Es otro momento maravilloso que no termina nunca…..

Y así es nuestro día a día. Todo ello salpicado de partidos de futbol, paddle, ajedrez, rummikub, ping pong, futbolin, excursiones, visitas de amigos de unos y otros, cine a la fresca…….

Todo muy normal pero es un claro recordatorio de que no hay nada como la vida de familia, bueno, al menos en nuestra humilde opinión.

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