Querido Víctor 2.

Me dirijo hoy a ti , aunque probablemente no vayas a leer esta carta, porque es a ti a quien me gusta escribir las cosas importantes .

Y es que seguramente tus cartas, como todo lo tuyo, son las que tus hermanos recibirán con más interés y sobre todo con más cariño.

Naciste distinto Víctor, ni mejor ni peor, pero distinto. Con 4 hermanos por encima, enseguida vimos que algo no iba bien, o al menos no iba según lo acostumbrado.

Los médicos, tras escuchar nuestras inquietudes, hicieron las pruebas correspondientes y lo corroboraron.

Al principio, lógicamente, nos causó tristeza y cierta angustia. Pero cuando lo fuimos asimilando, vimos claro que a causa de tu retraso no ibas a poder ser ingeniero, ni posiblemente brillar socialmente. Tampoco se te iban a rifar las chicas (aunque eres súper guapo, jeje ). Pero había algo a lo que no afectaba tu limitación. Y ese algo no era accesorio, sino aquello que siempre habíamos repetido nosotros -como la mayoría de los padres- como loros : Lo importante es que sea feliz en la tierra y luego en el cielo.

Podías ser feliz, Víctor. Tan feliz como cualquiera de tus hermanos. Y ese objetivo, además, era lo más interesante a lo que podíamos aspirar como padres.

¡Pues entonces no había problema!

Además esa época coincidió con un postgrado que estaba haciendo sobre Matrimonio y Educacion Familiar, y mi trabajo Fin de Máster fue sobre la Felicidad.

Y es que ser feliz es algo, casi lo único, que todo el mundo anhela . Pobres, ricos, blancos, negros, hombres y mujeres, jóvenes , mayores… No conozco a nadie que no quiera ser feliz.

¿Y en qué consiste ser feliz? Me preguntaba yo machaconamente durante días. Fui buscando en todo tipo de libros y publicaciones y encontraba respuestas de todo tipo y ¡muy buenas la mayoría de ellas!. Así, en la medida que ahondaba en el tema, iba perfilando alguna idea y sacando algunas conclusiones que paso a transmitiros, por si os sirven.

Así, a primera vista, podemos unir la felicidad a tener bienes materiales, salud, a estar enamorado, a no tener problemas… Pero, si es verdad que todo esto ayuda, observamos gente que teniendo lo anterior no es feliz. ¡Y más interesante aún! Sabemos de muchos que sin bienes, sin salud o sufriendo son muy felices.

Y así, analizando casos concretos, fui observando y concretando que era aquello que unía e identificaba a la gente feliz; algo que estuviera profundamente unido y especialmente relacionado con el sentimiento de sentirse feliz. Después de darle muchas vueltas llegué a la siguiente conclusión:

La felicidad consiste en sentirse querido:

1.-SENTIRSE QUERIDO POR LOS DEMÁS

Podemos comprobar que cuando pasamos un día en el que los de nuestro alrededor nos manifiestan su cariño, nos buscan, nos llaman y reclaman llegamos a casa exultantes, notamos algo muy parecido a la felicidad.

Y en cambio qué tristes nos sentimos el día en que percibimos que nadie nos hace caso, que pasan de nosotros. Nos vamos arrugando como un trapo.

Y es que todos nos pasamos el día (y la vida) buscando que nos quieran. Hasta Julio Iglesias decía en una entrevista que escuche: “canto y salgo al escenario para que la gente me quiera”.

La persona que se siente querida es feliz y la persona que se siente muy querida es muy feliz.

Es tanto el afán humano de sentirnos queridos, que a veces lo buscamos a toda costa y lo enfocamos mal.

Así creemos que nos querrán más si explicamos y manifestamos de una manera o de otra lo guapos que somos y lo que valemos (vanidad), o hacemos notar lo listos y valiosos que somos (orgullo),… pensando -pobres de nosotros- que así nos haremos valer y nos querrán más. Sin ser conscientes del rechazo que con estas actitudes producimos.

Solo me quedaba una duda: ¿ Y los santos? Muchas veces pasaban toda la vida a contracorriente, con gran desapego y con pocos consuelos afectivos humanos y eran muy felices.

Es entonces cuando comprendí -o por lo menos creí comprender- el colmo de la felicidad:

2.-SENTIRSE QUERIDO POR DIOS

¡Si lográramos sentirnos queridos por Dios no necesitaríamos nada más!

Pienso que ésta es la gran meta, ¡la receta de la felicidad que ganaría el concurso! Pero al ser nosotros más bien flojitos, Dios quiso facilitarnos otra receta más asequible, más para principiantes y también válida para ser felices: el sentirse querido por los demás.

¿Y qué podemos hacer entonces para sentirnos queridos por los demás y qué podemos hacer para sentirnos queridos por Dios?

Pues muy fácil: saber querer.

– Saber querer a los demás: detalles de cariño, disculpar siempre, ser generosos y amables con ellos, sonreírles, hacer favores, nunca criticar, pasar por alto pequeños y grandes agravios, siempre acoger… En pocas palabras: dedicar mucho tiempo y mucho cariño a los demás.

– Saber querer a Dios: eso es simplemente la piedad. Si somos piadosos fácilmente nos sentimos queridos por Dios .Ser piadosos comporta: rezar, participar en los sacramentos, confiar en Dios, práctica religiosa… En pocas palabras: dedicar mucho tiempo y mucho cariño a Dios. Elemental, queridos hijos.

Por eso ya comentamos en una de estas cartas que el fin primordial de la educación es enseñar a querer.

Si lográis enseñar a vuestros hijos a querer a los demás, se sentirán queridos y serán felices. Pero si además les enseñáis y ayudáis a querer a Dios, se sentirán también queridos por Dios y ya sí que serán mucho más felices.

¡A por ello chicos, que merece la pena!

Por cierto Víctor: nunca te he preguntado si te sientes querido y si eres feliz, pero no hace falta más que verte .

Creo que no me equivoco si digo que eres el más querido de la familia. Y en cuanto a lo de Dios, lo tienes muy claro. Esta mañana me repetías por “nosécuantísima” vez ¿verdad que Tintín es cristiano?

Y es que no concibes que el personaje más maravilloso del mundo no sea amigo de Jesús.😄

¡ Cuantas gracias tenemos que dar a Dios de tenerte con nosotros y de que seas tan majote!

5 comentarios sobre “Querido Víctor 2.

  1. Que buen post! Tema grande! Siempre he pensado que para sentirse querido hay que tener preparado el corazon para ello y precisamente queriendo a los demás o a Dios es como el corazón se queda preparado. Sigue así!!!

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  2. Qué maravilla de carta! Me ha encantado!!! Cuanta razón tienes! Acabo de conocer tu blog, gracias a una de mis hermanas (somos siete) y tengo un hijo, el tercero, el más pequeño, con ciertas dificultades…
    Suscribo todo lo que dices aquí. Muchísimas gracias! Dios te bendiga!

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