Querida María

Te has pasado el fin de semana visitando a tus hermanos y cuidando sobrinos, y ¡no sabes cuánto me alegro! Es muy bonito, para papá y para mí ,ver , que cualquiera de vosotros , cuando necesita una ayuda , un canguro , siempre puede contar con los hermanos ” solteros” y si hace falta, también con los casados.

Esto me lleva a pensar , en la importancia del espíritu de servicio . Es una ……no sé exactamente si virtud o cualidad, que se adquiere y fomenta en la familia, y va a ayudar muuuucho a la felicidad , no solo de nuestros hijos , sino también de todos los que les rodean.

Una buena manera de inculcarlo es ,que los padres, pidan a los hijos ,frecuentemente ,ayuda en casa, tanto con los hermanos pequeños como con el resto de tareas que lleva ímplicito el funcionamiento del hogar.

Hay quien se plantea si eso no es “abusar de los hijos ” pero yo creo que no. Al contrario, creo que es muy bueno para ellos.

Aunque pueda dar la impresión de que los explotamos , les estamos haciendo un favor, bueno, mejor dicho , nos hacemos un favor mutuo. A los padres nos ayudan y ellos aprenden a servir a los demás, a aprovechar el tiempo, a valorar más el tiempo libre, aprenden también a trabajar y además, al cuidarse de sus hermanos, se encariñan especialmente unos con otros.

Me acuerdo de que en casa, los mayores os cuidaban mucho y con mucho cariño. Cuando me quedé embarazada del pequeño, papá y yo les reunimos para decírselo.

Creíamos que no les iba a hacer mucha gracia la “novedad”. Suponía para ellos más trabajo, menos espacio, mas ruido para estudiar, mas pañales…..

y ¡oh sorpresa nuestra ! cuando se lo comentamos, (la verdad es que un poco asustados ), nos comentaron :

“Tranquilos papás , que si los Pérez han podido con 10 , nosotros también !

Y así fue!!!! Pudimos!

Y es que la familia es de todos y ahí estamos todos. Eso sí , si todos trabajamos en ello , somos un equipo y trabajamos juntos . Por eso

1.-no podemos exigir de forma poco amable ni exasperarles.

2.-Debemos respetarles cuando por alguna razón no pueden ayudar en un momento concreto.

3.- que vean que nosotros “echamos el resto ”

4.-Decirles con frecuencia lo bien que lo han hecho, y que sin su ayuda , hubiera sido terrible.

Y añadiría una 5º cualidad a ese bonito trabajo: ¡no pagarles,!

Ya sé que mucha gente no lo ve así, pero la experiencia me dice , que es mucho mejor: en casa nos ayudamos desinteresadamente y por amor. Es la mejor escuela para aprender a darse a los demás sin esperar nada a cambio. Puede haber alguna ocasión concreta y distinta que se enfoque como un trabajo extra , pero no será lo habitual.

¡Esto sí que es solidaridad y voluntariado.! Así van aprendiendo lo que es la caridad auténtica. Irán descubriendo , con gran naturalidad y de manera real , que la felicidad surge de saber querer y sentirse queridos.

Hace unos cuantos años, tus hermanas mayores estaban muy ilusionadas en irse en verano a trabajar en una ONG. Buscaban donde ir y no se acababan de decidir.

Durante esos días, los abuelos se pusieron enfermos y llegó la fecha prevista para desplazarse a su lugar de vacaciones. Nos daba miedo que fueran solos y dijimos a nuestras pequeñas mujercitas, que sería estupendo que fueran con ellos para estar pendiente de sus necesidades .

La primera reacción no fue de mucho entusiasmo, ¡una cosa era ir a una ONG y otra a cuidar a los abuelos.!

Les explicamos las razones e importancia del cometido y fueron entendiendo.

Estuvieron 3 semanas con ellos y volvieron muy contentas ellas y los abuelos.

Y es que el primer voluntariado es con los de casa . ¡Que triste ahora tantos abuelos solos.!!!!!!!

Pero ,como casi todo , esto hay que fomentarlo y cuidarlo en casa. Somos los padres los que tenemos que hacer ver y recordar a los hijos la importancia de cuidar y visitar a los abuelos.

De pequeños llevándoles nosotros ( diempre por delante) a verlos con frecuencia, y más tarde, según van creciendo , insistiendo y exigiendo que vayan ellos.

A veces, y es lo ideal, no hará falta , porque los abuelos son estupendos y se hacen querer , pero otras veces ,por carácter , enfermedad o por edad se hace más difícil . Tenemos que recordarles entonces que a los abuelos no hay que entenderlos sino quererlos.

Es muy triste ver lo sólos que estan muchos ancianos. Esto no sólo va contra la caridad y el 4º mandamiento sino ¡contra nuestra propia familia.! ¡Así no podremos nunca enseñar a querer.!!!!!!!

Además, no seamos ingenuos, los hijos van a repetir las conductas que ven en casa y lo que enseñemos a hacer a nuestros hijos con sus abuelos será, posiblemente, lo que harán sus hijos con nosotros.

Si todo esto no lo tenemos solucionado no creo en voluntariados maravillosos en países lejanos.

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